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Habacuc

Habacuc 3

Oración de Habacuc

1 Oración del profeta Habacuc, sobre Sigionot.

2 Oh Jehová, he oído tu palabra, y temí.

Oh Jehová, aviva tu obra en medio de los tiempos,

En medio de los tiempos hazla conocer;

En la ira acuérdate de la misericordia.

3 Dios vendrá de Temán,

Y el Santo desde el monte de Parán.Selah

Su gloria cubrió los cielos,

Y la tierra se llenó de su alabanza.

4 Y el resplandor fue como la luz;

Rayos brillantes salían de su mano,

Y allí estaba escondido su poder.

5 Delante de su rostro iba mortandad,

Y a sus pies salían carbones encendidos.

6 Se levantó, y midió la tierra;

Miró, e hizo temblar las gentes;

Los montes antiguos fueron desmenuzados,

Los collados antiguos se humillaron.

Sus caminos son eternos.

7 He visto las tiendas de Cusán en aflicción;

Las tiendas de la tierra de Madián temblaron.

8 ¿Te airaste, oh Jehová, contra los ríos?

¿Contra los ríos te airaste?

¿Fue tu ira contra el mar

Cuando montaste en tus caballos,

Y en tus carros de victoria?

9 Se descubrió enteramente tu arco;

Los juramentos a las tribus fueron palabra segura.Selah

Hendiste la tierra con ríos.

10 Te vieron y tuvieron temor los montes;

Pasó la inundación de las aguas;

El abismo dio su voz,

A lo alto alzó sus manos.

11 El sol y la luna se pararon en su lugar;

A la luz de tus saetas anduvieron,

Y al resplandor de tu fulgente lanza.

12 Con ira hollaste la tierra,

Con furor trillaste las naciones.

13 Saliste para socorrer a tu pueblo,

Para socorrer a tu ungido.

Traspasaste la cabeza de la casa del impío,

Descubriendo el cimiento hasta la roca.Selah

14 Horadaste con sus propios dardos las cabezas de sus guerreros,

Que como tempestad acometieron para dispersarme,

Cuyo regocijo era como para devorar al pobre encubiertamente.

15 Caminaste en el mar con tus caballos,

Sobre la mole de las grandes aguas.

16 Oí, y se conmovieron mis entrañas;

A la voz temblaron mis labios;

Pudrición entró en mis huesos, y dentro de mí me estremecí;

Si bien estaré quieto en el día de la angustia,

Cuando suba al pueblo el que lo invadirá con sus tropas.

17 Aunque la higuera no florezca,

Ni en las vides haya frutos,

Aunque falte el producto del olivo,

Y los labrados no den mantenimiento,

Y las ovejas sean quitadas de la majada,

Y no haya vacas en los corrales;

18 Con todo, yo me alegraré en Jehová,

Y me gozaré en el Dios de mi salvación.

19 Jehová el Señor es mi fortaleza,

El cual hace mis pies como de ciervas,

Y en mis alturas me hace andar.

Al jefe de los cantores, sobre mis instrumentos de cuerdas.

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Sofonías

Sofonías SOFONÍAS

SOFONÍAS

INTRODUCCIÓN

El profeta y su medio

El título de este escrito (

1.1

) incorpora los nombres de los ascendientes de Sofonías hasta su tatarabuelo Ezequías, en el que algunos creen ver al rey de Judá a quien se refiere 2 R. 18.1—20.21 (cf. 2 Cr. 29.1—32.33; Is. 36.1—39.8), y ciertamente el nombre es el mismo, y el tiempo en que vivió el antepasado del profeta parece corresponder también al del gobierno de aquel monarca (721-693 a.C.); sin embargo, tales coincidencias no bastan para llegar a la conclusión de que se trata de la misma persona.

El dato biográfico transmitido por el libro de Sofonías es que el profeta desarrolló su actividad durante el reinado de Josías sobre Judá (640-609 a.C.). Fue en aquella época cuando se recuperaron las antiguas tradiciones del pueblo y cuando se puso freno al grave deterioro que la religiosidad judía había sufrido durante los reinados de Manasés y de Amón (

2 R. 21.1-26

); y fue también entonces cuando, habiéndose descubierto en el 622 a.C. el libro de la ley, Josías emprendió la reforma del culto de Jerusalén (2 R 22.3—23.25; 2 Cr. 34.8—35.19).

Probablemente, a Sofonías le tocó jugar un importante papel en el proceso del rearme moral y espiritual de Judá; pero dado que su proclama encaja más bien en una época de depravación y en una sociedad dominada por el paganismo, y además, dado que no contiene la menor alusión a las reformas de Josías, es fácil suponer que la actividad del profeta corresponde a un tiempo algo anterior a la puesta en marcha de la obra realizada por el rey, quizás a los años 630 a 625 a.C.

El libro y su mensaje

El mensaje profético de

Sofonías

(Sof) comienza con el anuncio de un desastre de dimensiones universales. Jehová afirma que, a causa de los pecados de Judá, va a destruir «todas las cosas de sobre la faz de la tierra», lo mismo a seres humanos que a bestias. Solo se salvarán –«quizá»– los «humildes de la tierra» y los que de veras buscan actuar con justicia (1.2—2.3). En una segunda sección (2.4—3.8), el oráculo del profeta se proyecta más directamente sobre los enemigos de Judá. El juicio de Dios alcanzará a las naciones paganas, desde los filisteos habitantes de las costas mediterráneas hasta los asirios de la Mesopotamia. En tercer lugar (

3.9-20

), la voz de Sofonías proclama un mensaje de esperanza dirigido al pequeño resto, al «remanente de Israel» (v. 13), al «pueblo humilde y pobre» (v. 12) que habrá sobrevivido a la catástrofe. A este le anuncia el profeta «pureza de labios» para invocar el nombre de Jehová (v. 9), y liberación definitiva de toda cautividad (v. 19).

El tema central del mensaje de Sofonías es el anunciado «día grande de Jehová» (1.7,10,14), tema que ya había despertado el interés de otros profetas (cf. Am. 5.18-20). Sofonías lo describe con sombrías pinceladas: «Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla» (

1.15

). En él habrá clamor, castigo y saqueo, y en él gritarán los valientes (

1.8-13

). Pero también ese día terrible pondrá fin al dominio de la maldad sobre la tierra y a la indiferencia de quienes piensan que Dios permanece ajeno al drama de la existencia humana (

1.12

).

Esquema del contenido:

1. El día de la ira de Jehová

(1.1-18)

2. Juicios contra las naciones vecinas

(2.1-15)

3. El pecado de Jerusalén, y su redención

(3.1-20)

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Sofonías

Sofonías 1

El día de la ira de Jehová

1 Palabra de Jehová que vino a Sofonías hijo de Cusi, hijo de Gedalías, hijo de Amarías, hijo de Ezequías, en días de Josíashijo de Amón, rey de Judá.

2 Destruiré por completo todas las cosas de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.

3 Destruiré los hombres y las bestias; destruiré las aves del cielo y los peces del mar, y cortaré a los impíos; y raeré a los hombres de sobre la faz de la tierra, dice Jehová.

4 Extenderé mi mano sobre Judá, y sobre todos los habitantes de Jerusalén, y exterminaré de este lugar los restos de Baal, y el nombre de los ministros idólatras con sus sacerdotes;

5 y a los que sobre los terrados se postran al ejército del cielo, y a los que se postran jurando por Jehová y jurando por Milcom;

6 y a los que se apartan de en pos de Jehová, y a los que no buscaron a Jehová, ni le consultaron.

7 Calla en la presencia de Jehová el Señor, porque el día de Jehová está cercano; porque Jehová ha preparado sacrificio, y ha dispuesto a sus convidados.

8 Y en el día del sacrificio de Jehová castigaré a los príncipes, y a los hijos del rey, y a todos los que visten vestido extranjero.

9 Asimismo castigaré en aquel día a todos los que saltan la puerta, los que llenan las casas de sus señores de robo y de engaño.

10 Y habrá en aquel día, dice Jehová, voz de clamor desde la puerta del Pescado, y aullido desde la segunda puerta, y gran quebrantamiento desde los collados.

11 Aullad, habitantes de Mactes, porque todo el pueblo mercader es destruido; destruidos son todos los que traían dinero.

12 Acontecerá en aquel tiempo que yo escudriñaré a Jerusalén con linterna, y castigaré a los hombres que reposan tranquilos como el vino asentado, los cuales dicen en su corazón: Jehová ni hará bien ni hará mal.

13 Por tanto, serán saqueados sus bienes, y sus casas asoladas; edificarán casas, mas no las habitarán, y plantarán viñas, mas no beberán el vino de ellas.

14 Cercano está el día grande de Jehová, cercano y muy próximo; es amarga la voz del día de Jehová; gritará allí el valiente.

15 Día de ira aquel día, día de angustia y de aprieto, día de alboroto y de asolamiento, día de tiniebla y de oscuridad, día de nublado y de entenebrecimiento,

16 día de trompeta y de algazara sobre las ciudades fortificadas, y sobre las altas torres.

17 Y atribularé a los hombres, y andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol.

18 Ni su plata ni su oro podrá librarlos en el día de la ira de Jehová, pues toda la tierra será consumida con el fuego de su celo; porque ciertamente destrucción apresurada hará de todos los habitantes de la tierra.

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Sofonías 2

Juicios contra las naciones vecinas

1 Congregaos y meditad, oh nación sin pudor,

2 antes que tenga efecto el decreto, y el día se pase como el tamo; antes que venga sobre vosotros el furor de la ira de Jehová, antes que el día de la ira de Jehová venga sobre vosotros.

3 Buscad a Jehová todos los humildes de la tierra, los que pusisteis por obra su juicio; buscad justicia, buscad mansedumbre; quizá seréis guardados en el día del enojo de Jehová.

4 Porque Gaza será desamparada, y Ascalón asolada; saquearán a Asdod en pleno día, y Ecrón será desarraigada.

5 ¡Ay de los que moran en la costa del mar, del pueblo de los cereteos! La palabra de Jehová es contra vosotros, oh Canaán, tierra de los filisteos,y te haré destruir hasta no dejar morador.

6 Y será la costa del mar praderas para pastores, y corrales de ovejas.

7 Será aquel lugar para el remanente de la casa de Judá; allí apacentarán; en las casas de Ascalón dormirán de noche; porque Jehová su Dios los visitará, y levantará su cautiverio.

8 Yo he oído las afrentas de Moab,y los denuestos de los hijos de Amóncon que deshonraron a mi pueblo, y se engrandecieron sobre su territorio.

9 Por tanto, vivo yo, dice Jehová de los ejércitos, Dios de Israel, que Moab será como Sodoma, y los hijos de Amón como Gomorra;campo de ortigas, y mina de sal, y asolamiento perpetuo; el remanente de mi pueblo los saqueará, y el remanente de mi pueblo los heredará.

10 Esto les vendrá por su soberbia, porque afrentaron y se engrandecieron contra el pueblo de Jehová de los ejércitos.

11 Terrible será Jehová contra ellos, porque destruirá a todos los dioses de la tierra, y desde sus lugares se inclinarán a él todas las tierras de las naciones.

12 También vosotros los de Etiopíaseréis muertos con mi espada.

13 Y extenderá su mano sobre el norte, y destruirá a Asiria,y convertirá a Nínive en asolamiento y en sequedal como un desierto.

14 Rebaños de ganado harán en ella majada, todas las bestias del campo; el pelícano también y el erizo dormirán en sus dinteles; su voz cantará en las ventanas; habrá desolación en las puertas, porque su enmaderamiento de cedro será descubierto.

15 Esta es la ciudad alegre que estaba confiada, la que decía en su corazón: Yo, y no más. ¡Cómo fue asolada, hecha guarida de fieras! Cualquiera que pasare junto a ella, se burlará y sacudirá su mano.

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Sofonías

Sofonías 3

El pecado de Jerusalén, y su redención

1 ¡Ay de la ciudad rebelde y contaminada y opresora!

2 No escuchó la voz, ni recibió la corrección; no confió en Jehová, no se acercó a su Dios.

3 Sus príncipes en medio de ella son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos que no dejan hueso para la mañana.

4 Sus profetas son livianos, hombres prevaricadores; sus sacerdotes contaminaron el santuario, falsearon la ley.

5 Jehová en medio de ella es justo, no hará iniquidad; de mañana sacará a luz su juicio, nunca faltará; pero el perverso no conoce la vergüenza.

6 Hice destruir naciones; sus habitaciones están asoladas; hice desiertas sus calles, hasta no quedar quien pase; sus ciudades están asoladas hasta no quedar hombre, hasta no quedar habitante.

7 Dije: Ciertamente me temerá; recibirá corrección, y no será destruida su morada según todo aquello por lo cual la castigué. Mas ellos se apresuraron a corromper todos sus hechos.

8 Por tanto, esperadme, dice Jehová, hasta el día que me levante para juzgaros; porque mi determinación es reunir las naciones, juntar los reinos, para derramar sobre ellos mi enojo, todo el ardor de mi ira; por el fuego de mi celo será consumida toda la tierra.

9 En aquel tiempo devolveré yo a los pueblos pureza de labios, para que todos invoquen el nombre de Jehová, para que le sirvan de común consentimiento.

10 De la región más allá de los ríos de Etiopía me suplicarán; la hija de mis esparcidos traerá mi ofrenda.

11 En aquel día no serás avergonzada por ninguna de tus obras con que te rebelaste contra mí; porque entonces quitaré de en medio de ti a los que se alegran en tu soberbia, y nunca más te ensoberbecerás en mi santo monte.

12 Y dejaré en medio de ti un pueblo humilde y pobre, el cual confiará en el nombre de Jehová.

13 El remanente de Israel no hará injusticia ni dirá mentira, ni en boca de ellos se hallará lengua engañosa;porque ellos serán apacentados, y dormirán, y no habrá quien los atemorice.

14 Canta, oh hija de Sion; da voces de júbilo, oh Israel; gózate y regocíjate de todo corazón, hija de Jerusalén.

15 Jehová ha apartado tus juicios, ha echado fuera tus enemigos; Jehová es Rey de Israel en medio de ti; nunca más verás el mal.

16 En aquel tiempo se dirá a Jerusalén: No temas; Sion, no se debiliten tus manos.

17 Jehová está en medio de ti, poderoso, él salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos.

18 Reuniré a los fastidiados por causa del largo tiempo; tuyos fueron, para quienes el oprobio de ella era una carga.

19 He aquí, en aquel tiempo yo apremiaré a todos tus opresores; y salvaré a la que cojea, y recogeré la descarriada; y os pondré por alabanza y por renombre en toda la tierra.

20 En aquel tiempo yo os traeré, en aquel tiempo os reuniré yo; pues os pondré para renombre y para alabanza entre todos los pueblos de la tierra, cuando levante vuestro cautiverio delante de vuestros ojos, dice Jehová.

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Hageo

Hageo HAGEO

HAGEO

INTRODUCCIÓN

El profeta y su medio

El profeta Hageo manifiesta, en el libro que lleva su nombre (Hag), un especial interés por la precisión de los datos históricos que aporta. Repetidamente incluye en el libro fechas y noticias (

1.1

15

2.1

10

20

) que permiten señalar con exactitud el tiempo en que comenzó a ejercer su actividad: el año 520 a.C., «segundo del rey Darío», que gobernó entre el 521 y el 485 a.C.

Ciro, el monarca fundador del imperio persa, promulgó el año 538 a.C. su célebre edicto (

2 Cr. 36.22-23

Esd. 1.1-4

) que puso fin a la cautividad judía en Babilonia (

2 R. 25.1-22

). Poco después, en el 537, los judíos que habían regresado a Jerusalén iniciaron con entusiasmo la reconstrucción del templo (

Esd. 1.1-11

). Sin embargo, los fervores iniciales pronto se apagaron; en su lugar cundió entre la gente un profundo desaliento causado en parte por lo precario de los medios de que disponían (

1.6

) y en parte por la intranquilidad de tener que hacer frente día tras día a la actitud hostil de los samaritanos (

Esd. 4.1-24

). Aquellas circunstancias afectaron a las obras de restauración del templo, hasta el punto de provocar su paralización total (

Esd. 4.24

) mientras que, en contraste, comenzaban a aparecer en la propia Jerusalén hermosas mansiones para uso privado de adinerados miembros de la comunidad (

1.4

).

La situación así creada, unida a la falta de estabilidad política que reinaba en el imperio persa desde el año 522 a.C., iluminan el fondo del mensaje que Hageo había de comunicar al pueblo y a las autoridades más relevantes de Jerusalén: a Zorobabel, gobernador de Judá, y a Josué, sumo sacerdote (

Esd. 5.1-2

6.14

).

El libro y su mensaje

La profecía de Hageo consiste básicamente en una exhortación a reanudar sin demora la reconstrucción del templo, el cual no podía permanecer más tiempo en estado de ruina, sino que debía ser restaurado para gloria de Dios (

1.8

). La orden procede de Dios, y no puede ser ignorada sin que de ello se deriven graves perjuicios para todos: la sequía, la pérdida de cosechas y la pobreza, que serán los signos del enojo divino (

1.9-11

). En cambio, Dios bendecirá y traerá una pronta y definitiva salvación a su pueblo, si con el esfuerzo común el templo es reconstruido (

1.8

2.6-9

2.20-23

).

La reacción positiva de Zorobabel y Josué a los requerimientos conjuntos de Hageo y Zacarías (

Esd. 6.14

) despertó el adormecido entusiasmo popular (

1.12-14

). Las obras se pusieron de nuevo en marcha, sin pérdida de tiempo, y no mucho más tarde fue posible celebrar con grandes manifestaciones de alegría la dedicación del recién restaurado santuario (

Esd. 6.15-18

).

Esquema del contenido:

1. Exhortación a edificar el templo

(1.1-15)

2. La gloria del nuevo templo

(2.1-9)

3. Reprensión de la infidelidad del pueblo

(2.10-19)

4. Promesa de Jehová a Zorobabel

(2.20-23)

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Hageo

Hageo 1

Exhortación a edificar el templo

1 En el año segundo del rey Darío, en el mes sexto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageoa Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, diciendo:

2 Así ha hablado Jehová de los ejércitos, diciendo: Este pueblo dice: No ha llegado aún el tiempo, el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.

3 Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

4 ¿Es para vosotros tiempo, para vosotros, de habitar en vuestras casas artesonadas, y esta casa está desierta?

5 Pues así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad bien sobre vuestros caminos.

6 Sembráis mucho, y recogéis poco; coméis, y no os saciáis; bebéis, y no quedáis satisfechos; os vestís, y no os calentáis; y el que trabaja a jornal recibe su jornal en saco roto.

7 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Meditad sobre vuestros caminos.

8 Subid al monte, y traed madera, y reedificad la casa; y pondré en ella mi voluntad, y seré glorificado, ha dicho Jehová.

9 Buscáis mucho, y halláis poco; y encerráis en casa, y yo lo disiparé en un soplo. ¿Por qué? dice Jehová de los ejércitos. Por cuanto mi casa está desierta, y cada uno de vosotros corre a su propia casa.

10 Por eso se detuvo de los cielos sobre vosotros la lluvia, y la tierra detuvo sus frutos.

11 Y llamé la sequía sobre esta tierra, y sobre los montes, sobre el trigo, sobre el vino, sobre el aceite, sobre todo lo que la tierra produce, sobre los hombres y sobre las bestias, y sobre todo trabajo de manos.

12 Y oyó Zorobabel hijo de Salatiel, y Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y todo el resto del pueblo, la voz de Jehová su Dios, y las palabras del profeta Hageo, como le había enviado Jehová su Dios; y temió el pueblo delante de Jehová.

13 Entonces Hageo, enviado de Jehová, habló por mandato de Jehová al pueblo, diciendo: Yo estoy con vosotros, dice Jehová.

14 Y despertó Jehová el espíritu de Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y el espíritu de Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y el espíritu de todo el resto del pueblo; y vinieron y trabajaron en la casa de Jehová de los ejércitos, su Dios,

15 en el día veinticuatro del mes sexto, en el segundo año del rey Darío.

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Hageo

Hageo 2

La gloria del nuevo templo

1 En el mes séptimo, a los veintiún días del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

2 Habla ahora a Zorobabel hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote, y al resto del pueblo, diciendo:

3 ¿Quién ha quedado entre vosotros que haya visto esta casa en su gloria primera,y cómo la veis ahora? ¿No es ella como nada delante de vuestros ojos?

4 Pues ahora, Zorobabel, esfuérzate, dice Jehová; esfuérzate también, Josué hijo de Josadac, sumo sacerdote; y cobrad ánimo, pueblo todo de la tierra, dice Jehová, y trabajad; porque yo estoy con vosotros, dice Jehová de los ejércitos.

5 Según el pacto que hice con vosotros cuando salisteis de Egipto, así mi Espíritu estará en medio de vosotros,no temáis.

6 Porque así dice Jehová de los ejércitos: De aquí a poco yo haré temblar los cielos y la tierra,el mar y la tierra seca;

7 y haré temblar a todas las naciones, y vendrá el Deseado de todas las naciones; y llenaré de gloria esta casa, ha dicho Jehová de los ejércitos.

8 Mía es la plata, y mío es el oro, dice Jehová de los ejércitos.

9 La gloria postrera de esta casa será mayor que la primera, ha dicho Jehová de los ejércitos; y daré paz en este lugar, dice Jehová de los ejércitos.

La infidelidad del pueblo es reprendida

10 A los veinticuatro días del noveno mes, en el segundo año de Darío, vino palabra de Jehová por medio del profeta Hageo, diciendo:

11 Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Pregunta ahora a los sacerdotes acerca de la ley, diciendo:

12 Si alguno llevare carne santificada en la falda de su ropa, y con el vuelo de ella tocare pan, o vianda, o vino, o aceite, o cualquier otra comida, ¿será santificada? Y respondieron los sacerdotes y dijeron: No.

13 Y dijo Hageo: Si un inmundo a causa de cuerpo muertotocare alguna cosa de estas, ¿será inmunda? Y respondieron los sacerdotes, y dijeron: Inmunda será.

14 Y respondió Hageo y dijo: Así es este pueblo y esta gente delante de mí, dice Jehová; y asimismo toda obra de sus manos; y todo lo que aquí ofrecen es inmundo.

15 Ahora, pues, meditad en vuestro corazón desde este día en adelante, antes que pongan piedra sobre piedra en el templo de Jehová.

16 Antes que sucediesen estas cosas, venían al montón de veinte efas, y había diez; venían al lagar para sacar cincuenta cántaros, y había veinte.

17 Os herí con viento solano, con tizoncillo y con granizo en toda obra de vuestras manos; mas no os convertisteis a mí, dice Jehová.

18 Meditad, pues, en vuestro corazón, desde este día en adelante, desde el día veinticuatro del noveno mes, desde el día que se echó el cimiento del templo de Jehová; meditad, pues, en vuestro corazón.

19 ¿No está aún la simiente en el granero? Ni la vid, ni la higuera, ni el granado, ni el árbol de olivo ha florecido todavía; mas desde este día os bendeciré.

Promesa de Jehová a Zorobabel

20 Vino por segunda vez palabra de Jehová a Hageo, a los veinticuatro días del mismo mes, diciendo:

21 Habla a Zorobabel gobernador de Judá, diciendo: Yo haré temblar los cielos y la tierra;

22 y trastornaré el trono de los reinos, y destruiré la fuerza de los reinos de las naciones; trastornaré los carros y los que en ellos suben, y vendrán abajo los caballos y sus jinetes, cada cual por la espada de su hermano.

23 En aquel día, dice Jehová de los ejércitos, te tomaré, oh Zorobabel hijo de Salatiel, siervo mío, dice Jehová, y te pondré como anillo de sellar; porque yo te escogí, dice Jehová de los ejércitos.

—https://api-cdn.youversionapi.com/audio-bible-youversionapi/21/32k/HAG/2-67483e2f50ca4b5d8398cd4fc426246b.mp3?version_id=149—

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Zacarías

Zacarías ZACARÍAS

ZACARÍAS

INTRODUCCIÓN

El profeta y su medio

El encabezamiento de este libro refiere el principio de la actividad profética de Zacarías hijo de Berequías hijo de Iddo al «octavo mes del año segundo de Darío» (

1.1

). Este monarca persa reinó entre el 522 y el 486 a.C., y como probablemente Zacarías profetizó durante algo más de dos años, puede establecerse con bastante exactitud el tiempo de su ministerio entre los años 520 y 518 a.C.

De comparar la fecha indicada por este profeta con la registrada en el título del libro de Hageo (

Hag. 1.1

), resulta que ambos fueron contemporáneos; Zacarías dio comienzo a su ministerio tan solo un par de meses más tarde, conforme a una cronología que viene determinada por los datos establecidos en los siguientes textos:

1.1

7

7.1

.

El libro y su mensaje

El libro de

Zacarías

(Zac) está compuesto de dos partes bien diferenciadas. La primera comprende los caps. 1—8; y la segunda, los seis restantes: caps. 9—14.

Los primeros versículos del escrito (

1.2-6

) son un llamamiento dirigido a los repatriados de la cautividad babilónica, a quienes el profeta exhorta al arrepentimiento y a la conversión: «Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros» (v. 3). La exhortación va seguida de una serie de complicadas visiones, llenas de símbolos, a veces de difícil interpretación; en ellas, bajo la apariencia de un ángel, el Señor se presenta al profeta, dialoga con él y responde a sus preguntas. Desde un punto de vista literario, estas visiones se asemejan a las de Amós y Jeremías (Am 7.1—9.4;

Jer. 1.11-14

).

Los textos que forman la primera parte del libro son básicamente comprensibles, a pesar de las dificultades a que da lugar la proliferación de figuras simbólicas. De manera destacada se encuentran presentes aquí temas como el del amor y la misericordia de Dios para con Jerusalén (

1.14

16

), la humillación de las naciones («cuernos») que causaron la dispersión de Judá (

1.21

), la eliminación del pecado en el pueblo de Dios (

5.3-4

8

) y la esperanza mesiánica (

4.1-14

). Atención especial del profeta Zacarías merece la reconstrucción del templo (

1.16

4.8-10

6.15

); él, junto con Hageo, anima al pueblo a reanudar las obras interrumpidas (

Esd. 6.14

), cuya conclusión ha de redundar en beneficio del esplendor de Jerusalén, la ciudad escogida por Jehová para morar en ella (

2.10-12

8.3

).

Otro tema que preocupa a Zacarías es la sinceridad en la práctica del ayuno (

7.2-14

), una práctica cuyo sentido pleno de gozo, alegría y solemne festividad (

8.19

) se alcanzará cuando Jerusalén haya sido restaurada.

La segunda parte del libro apunta hacia una situación histórica distinta. Determinadas diferencias de enfoque del mensaje profético, unidas a algunos indicios de carácter cultural (p.e., el uso del nombre de Grecia en

9.13

) corresponden mejor con otra época que la vivida por Zacarías. Los investigadores opinan que los caps. 9—14 están dirigidos a una época posterior, probablemente en los años de la expansión del helenismo bajo el gobierno de Alejandro Magno (segunda mitad del siglo IV a.C.).

Sin texto alguno de transición, excepto por la especie de título con que se inicia esta sección (

Mal. 1.1

), la profecía contempla en esta parte del libro el triunfo final del Señor sobre las naciones enemigas (

12.9

14.12-15

), a las cuales él mismo habrá reunido previamente para combatir contra Jerusalén (

14.2

). Este será el castigo de la ciudad para «purificación del pecado y de la inmundicia» de su infidelidad (

13.1-3

). Pero luego Jerusalén será liberada, «y Jerusalén será otra vez habitada en su lugar» (

12.6

). Zacarías proclama al Señor como defensor de su pueblo y de Jerusalén (

9.8

15-16

12.8

), anuncia la reunión de todos los que estaban esparcidos en diversos lugares (

10.6-10

), la anexión a Israel de los pueblos paganos (

9.7

14.16-17

) y el reinado definitivo de Dios (

14.9

16

). Muy significativa es la profecía mesiánica sobre la llegada a Jerusalén de un rey «justo y salvador, humilde, y cabalgando sobre un asno, sobre un pollino hijo de asna» (

9.9

). Los evangelistas Mateo y Juan manifiestan expresamente que el anuncio de Zacarías se cumple con la entrada de Jesús en Jerusalén (

Mt. 21.4-5

Jn. 12.14-15

).

Esquema del contenido:

1. Llamamiento a volver a Jehová

(1.1-6)

2. Visiones simbólicas

(1.7—6.8)

3. Coronación simbólica de Josué

(6.9-15)

4. Instrucción sobre el ayuno. Anuncio de la salvación mesiánica

(7.1—8.23)

5. Castigo de las naciones vecinas

(9.1-8)

6. El futuro rey de Sion

(9.9-17)

7. Jehová redimirá a su pueblo

(10.1—11.3)

8. Los pastores inútiles

(11.4-17)

9. Liberación futura de Jerusalén

(12.1—13.9)

10. Victoria final de Jerusalén

(14.1-21)

Categories
Zacarías

Zacarías 1

Llamamiento a volver a Jehová

1 En el octavo mes del año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacaríashijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

2 Se enojó Jehová en gran manera contra vuestros padres.

3 Diles, pues: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos a mí, dice Jehová de los ejércitos, y yo me volveré a vosotros, ha dicho Jehová de los ejércitos.

4 No seáis como vuestros padres, a los cuales clamaron los primeros profetas, diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Volveos ahora de vuestros malos caminos y de vuestras malas obras; y no atendieron, ni me escucharon, dice Jehová.

5 Vuestros padres, ¿dónde están?; y los profetas, ¿han de vivir para siempre?

6 Pero mis palabras y mis ordenanzas que mandé a mis siervos los profetas, ¿no alcanzaron a vuestros padres? Por eso volvieron ellos y dijeron: Como Jehová de los ejércitos pensó tratarnos conforme a nuestros caminos, y conforme a nuestras obras, así lo hizo con nosotros.

La visión de los caballos

7 A los veinticuatro días del mes undécimo, que es el mes de Sebat, en el año segundo de Darío, vino palabra de Jehová al profeta Zacarías hijo de Berequías, hijo de Iddo, diciendo:

8 Vi de noche, y he aquí un varón que cabalgaba sobre un caballo alazán,el cual estaba entre los mirtos que había en la hondura; y detrás de él había caballos alazanes, overos y blancos.

9 Entonces dije: ¿Qué son estos, señor mío? Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Yo te enseñaré lo que son estos.

10 Y aquel varón que estaba entre los mirtos respondió y dijo: Estos son los que Jehová ha enviado a recorrer la tierra.

11 Y ellos hablaron a aquel ángel de Jehová que estaba entre los mirtos, y dijeron: Hemos recorrido la tierra, y he aquí toda la tierra está reposada y quieta.

12 Respondió el ángel de Jehová y dijo: Oh Jehová de los ejércitos, ¿hasta cuándo no tendrás piedad de Jerusalén, y de las ciudades de Judá, con las cuales has estado airado por espacio de setenta años?

13 Y Jehová respondió buenas palabras, palabras consoladoras, al ángel que hablaba conmigo.

14 Y me dijo el ángel que hablaba conmigo: Clama diciendo: Así ha dicho Jehová de los ejércitos: Celé con gran celo a Jerusalén y a Sion.

15 Y estoy muy airado contra las naciones que están reposadas; porque cuando yo estaba enojado un poco, ellos agravaron el mal.

16 Por tanto, así ha dicho Jehová: Yo me he vuelto a Jerusalén con misericordia; en ella será edificada mi casa, dice Jehová de los ejércitos, y la plomada será tendida sobre Jerusalén.

17 Clama aún, diciendo: Así dice Jehová de los ejércitos: Aún rebosarán mis ciudades con la abundancia del bien, y aún consolará Jehová a Sion, y escogerá todavía a Jerusalén.

Visión de los cuernos y los carpinteros

18 Después alcé mis ojos y miré, y he aquí cuatro cuernos.

19 Y dije al ángel que hablaba conmigo: ¿Qué son estos? Y me respondió: Estos son los cuernos que dispersaron a Judá, a Israel y a Jerusalén.

20 Me mostró luego Jehová cuatro carpinteros.

21 Y yo dije: ¿Qué vienen estos a hacer? Y me respondió, diciendo: Aquellos son los cuernos que dispersaron a Judá, tanto que ninguno alzó su cabeza; mas estos han venido para hacerlos temblar, para derribar los cuernos de las naciones que alzaron el cuerno sobre la tierra de Judá para dispersarla.

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