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2 Tesalonicenses

2 Tesalonicenses 2

Manifestación del hombre de pecado

1 Pero con respecto a la venida de nuestro Señor Jesucristo, y nuestra reunión con él,os rogamos, hermanos,

2 que no os dejéis mover fácilmente de vuestro modo de pensar, ni os conturbéis, ni por espíritu, ni por palabra, ni por carta como si fuera nuestra, en el sentido de que el día del Señor está cerca.

3 Nadie os engañe en ninguna manera; porque no vendrá sin que antes venga la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de perdición,

4 el cual se opone y se levanta contra todo lo que se llama Dios o es objeto de culto;tanto que se sienta en el templo de Dios como Dios, haciéndose pasar por Dios.

5 ¿No os acordáis que cuando yo estaba todavía con vosotros, os decía esto?

6 Y ahora vosotros sabéis lo que lo detiene, a fin de que a su debido tiempo se manifieste.

7 Porque ya está en acción el misterio de la iniquidad; solo que hay quien al presente lo detiene, hasta que él a su vez sea quitado de en medio.

8 Y entonces se manifestará aquel inicuo, a quien el Señor matará con el espíritu de su boca,y destruirá con el resplandor de su venida;

9 inicuo cuyo advenimiento es por obra de Satanás, con gran poder y señales y prodigios mentirosos,

10 y con todo engaño de iniquidad para los que se pierden, por cuanto no recibieron el amor de la verdad para ser salvos.

11 Por esto Dios les envía un poder engañoso, para que crean la mentira,

12 a fin de que sean condenados todos los que no creyeron a la verdad, sino que se complacieron en la injusticia.

Escogidos para salvación

13 Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,

14 a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo.

15 Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.

16 Y el mismo Jesucristo Señor nuestro, y Dios nuestro Padre, el cual nos amó y nos dio consolación eterna y buena esperanza por gracia,

17 conforte vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.

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2 Tesalonicenses

2 Tesalonicenses 3

Que la palabra de Dios sea glorificada

1 Por lo demás, hermanos, orad por nosotros, para que la palabra del Señor corra y sea glorificada, así como lo fue entre vosotros,

2 y para que seamos librados de hombres perversos y malos; porque no es de todos la fe.

3 Pero fiel es el Señor, que os afirmará y guardará del mal.

4 Y tenemos confianza respecto a vosotros en el Señor, en que hacéis y haréis lo que os hemos mandado.

5 Y el Señor encamine vuestros corazones al amor de Dios, y a la paciencia de Cristo.

El deber de trabajar

6 Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.

7 Porque vosotros mismos sabéis de qué manera debéis imitarnos; pues nosotros no anduvimos desordenadamente entre vosotros,

8 ni comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros;

9 no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis.

10 Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma.

11 Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno.

12 A los tales mandamos y exhortamos por nuestro Señor Jesucristo, que trabajando sosegadamente, coman su propio pan.

13 Y vosotros, hermanos, no os canséis de hacer bien.

14 Si alguno no obedece a lo que decimos por medio de esta carta, a ese señaladlo, y no os juntéis con él, para que se avergüence.

15 Mas no lo tengáis por enemigo, sino amonestadle como a hermano.

Bendición final

16 Y el mismo Señor de paz os dé siempre paz en toda manera. El Señor sea con todos vosotros.

17 La salutación es de mi propia mano, de Pablo, que es el signo en toda carta mía; así escribo.

18 La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

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1 Timoteo

1 Timoteo PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO

PRIMERA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO

INTRODUCCIÓN

Timoteo

La leal compañía y fiel colaboración de Timoteo fueron una ayuda constante y esencial en el trabajo misionero del apóstol Pablo. Desde el primer momento se estableció entre ellos una relación, nunca rota, de confianza y amistad. De esa relación son testimonio fidedigno las repetidas menciones a Timoteo en el libro de los Hechos (

Hch. 17.14-15

18.5

19.22

20.4

), las que de él hace el propio Pablo en ocho de sus doce cartas (

Ro. 16.21

1 Co. 4.17

16.10

2 Co. 1.1

Fil. 2.19

Col. 1.1

1 Ts. 1.1

3.2

6

2 Ts. 1.1

Flm. 1

) y el hecho de que, además, le dirigiera dos epístolas en las que lo llama «verdadero hijo en la fe» (

1 Ti. 1.2

) y «amado hijo» (

2 Ti. 1.2

2.1

).

Cuando, en su segundo viaje, el apóstol llegó a Listra, conoció a Timoteo, que vivía allí. Era un joven de unos veinte años de edad, «hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego» (

Hch. 16.1

). Es decir, su madre, Eunice, era cristiana (

2 Ti. 1.5

) de origen judío, y su padre, pagano.

Pablo incorporó a Timoteo a aquel grupo misionero que muy pronto habría de llevar a Europa el primer anuncio del evangelio. Más tarde, pasados algunos años, el joven discípulo recibiría el encargo de velar por la «buena doctrina» en Asia Menor, y de impedir posibles desviaciones hacia otras enseñanzas, falsas y destructivas (

1.3-4

4.6

9

13

16

6.3-5

), que habían comenzado a penetrar en comunidades cristianas de reciente formación (

1.3-11

). La alusión a los «doctores de la ley», así como el énfasis puesto en los valores auténticos de la ley de Moisés (

1.6-10

) denuncian la actividad que los judaizantes estaban desplegando en las iglesias asiáticas.

Propósito

Esta epístola revela una seria preocupación de su autor por la organización de la iglesia. Resulta evidente su interés por dotarla de normas de vida y de conducta, válidas tanto para cada miembro individualmente como para la edificación y el crecimiento espiritual de las congregaciones cristianas en conjunto. Por eso, la carta contiene instrucciones sobre diversos temas: la necesidad de la oración y el buen orden en la comunidad (

2.1-15

), las bases para llegar a una eficiente organización de la iglesia (

3.1-13

), la vigilancia frente al error doctrinal (

4.1-5

6.3-5

), y la atención a la administración congregacional y al ejercicio del ministerio pastoral (3.14-15; 5.1—6.2).

Mención aparte ha de hacerse del texto de

3.16

. Es un breve poema formado por tres pares de versos, que parecen ir marcando el camino de la exaltación de Jesucristo, desde su manifestación humana hasta su ascensión y glorificación en los cielos. El autor llama «gran misterio de la piedad» a esta hermosa afirmación de fe que viene a ser como el centro de gravedad de la teología de

1 Timoteo

(1 Ti).

Fecha y lugar de redacción

Nada dice la carta a propósito de fecha o lugar de redacción. Quizá fue escrita en Macedonia, si, como es probable, Pablo siguió en esta región después de haber sido liberado de su primera prisión en Roma (

Hch. 28.16

30-31

). Por aquel mismo tiempo, Timoteo estaría viviendo en Efeso, adonde quizás le habría sido remitida la misiva (

1.3

).

Puede pensarse, sin embargo, que Pablo se acercaba ya al final de su vida cuando redactó esta carta, en la que se descubre una estructura eclesiástica que parece ser posterior a los primeros esfuerzos de organización en la historia del cristianismo.

Esquema del contenido:

Salutación

(1.1-2)

Advertencia contra falsas doctrinas

(1.3-11)

El ministerio de Pablo

(1.12-20)

Instrucciones sobre la oración

(2.1-15)

Requisitos de los obispos

(3.1-7)

Requisitos de los diáconos

(3.8-13)

El misterio de la piedad

(3.14-16)

Predicción de la apostasía

(4.1-5)

Un buen ministro de Jesucristo

(4.6-16)

Deberes hacia los demás

(5.1—6.2)

Piedad y contentamiento

(6.3-10)

La buena batalla de la fe

(6.11-19)

Encargo final de Pablo a Timoteo

(6.20-21)

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1 Timoteo

1 Timoteo 1

Salutación

1 Pablo, apóstol de Jesucristo por mandato de Dios nuestro Salvador, y del Señor Jesucristo nuestra esperanza,

2 a Timoteo,verdadero hijo en la fe: Gracia, misericordia y paz, de Dios nuestro Padre y de Cristo Jesús nuestro Señor.

Advertencia contra falsas doctrinas

3 Como te rogué que te quedases en Éfeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina,

4 ni presten atención a fábulas y genealogías interminables, que acarrean disputas más bien que edificación de Dios que es por fe, así te encargo ahora.

5 Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida,

6 de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería,

7 queriendo ser doctores de la ley, sin entender ni lo que hablan ni lo que afirman.

8 Pero sabemos que la ley es buena, si uno la usa legítimamente;

9 conociendo esto, que la ley no fue dada para el justo, sino para los transgresores y desobedientes, para los impíos y pecadores, para los irreverentes y profanos, para los parricidas y matricidas, para los homicidas,

10 para los fornicarios, para los sodomitas, para los secuestradores, para los mentirosos y perjuros, y para cuanto se oponga a la sana doctrina,

11 según el glorioso evangelio del Dios bendito, que a mí me ha sido encomendado.

El ministerio de Pablo

12 Doy gracias al que me fortaleció, a Cristo Jesús nuestro Señor, porque me tuvo por fiel, poniéndome en el ministerio,

13 habiendo yo sido antes blasfemo, perseguidore injuriador; mas fui recibido a misericordia porque lo hice por ignorancia, en incredulidad.

14 Pero la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

15 Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

16 Pero por esto fui recibido a misericordia, para que Jesucristo mostrase en mí el primero toda su clemencia, para ejemplo de los que habrían de creer en él para vida eterna.

17 Por tanto, al Rey de los siglos, inmortal, invisible, al único y sabio Dios, sea honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén.

18 Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia,

19 manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos,

20 de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar.

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1 Timoteo

1 Timoteo 2

Instrucciones sobre la oración

1 Exhorto ante todo, a que se hagan rogativas, oraciones, peticiones y acciones de gracias, por todos los hombres;

2 por los reyes y por todos los que están en eminencia, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad.

3 Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,

4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.

5 Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,

6 el cual se dio a sí mismo en rescate por todos, de lo cual se dio testimonio a su debido tiempo.

7 Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.

8 Quiero, pues, que los hombres oren en todo lugar, levantando manos santas, sin ira ni contienda.

9 Asimismo que las mujeres se atavíen de ropa decorosa, con pudor y modestia; no con peinado ostentoso, ni oro, ni perlas, ni vestidos costosos,

10 sino con buenas obras, como corresponde a mujeres que profesan piedad.

11 La mujer aprenda en silencio, con toda sujeción.

12 Porque no permito a la mujer enseñar, ni ejercer dominio sobre el hombre, sino estar en silencio.

13 Porque Adán fue formado primero,después Eva;

14 y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en transgresión.

15 Pero se salvará engendrando hijos, si permaneciere en fe, amor y santificación, con modestia.

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1 Timoteo

1 Timoteo 3

Requisitos de los obispos

1 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea.

2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar;

3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro;

4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad

5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);

6 no un neófito, no sea que envaneciéndose caiga en la condenación del diablo.

7 También es necesario que tenga buen testimonio de los de afuera, para que no caiga en descrédito y en lazo del diablo.

Requisitos de los diáconos

8 Los diáconos asimismo deben ser honestos, sin doblez, no dados a mucho vino, no codiciosos de ganancias deshonestas;

9 que guarden el misterio de la fe con limpia conciencia.

10 Y estos también sean sometidos a prueba primero, y entonces ejerzan el diaconado, si son irreprensibles.

11 Las mujeres asimismo sean honestas, no calumniadoras, sino sobrias, fieles en todo.

12 Los diáconos sean maridos de una sola mujer, y que gobiernen bien sus hijos y sus casas.

13 Porque los que ejerzan bien el diaconado, ganan para sí un grado honroso, y mucha confianza en la fe que es en Cristo Jesús.

El misterio de la piedad

14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte,

15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.

16 E indiscutiblemente, grande es el misterio de la piedad:

Dios fue manifestado en carne,

Justificado en el Espíritu,

Visto de los ángeles,

Predicado a los gentiles,

Creído en el mundo,

Recibido arriba en gloria.

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1 Timoteo

1 Timoteo 4

Predicción de la apostasía

1 Pero el Espíritu dice claramente que en los postreros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios;

2 por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia,

3 prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad.

4 Porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias;

5 porque por la palabra de Dios y por la oración es santificado.

Un buen ministro de Jesucristo

6 Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido.

7 Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad;

8 porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

9 Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos.

10 Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen.

11 Esto manda y enseña.

12 Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza.

13 Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza.

14 No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.

15 Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos.

16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.

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1 Timoteo

1 Timoteo 5

Deberes hacia los demás

1 No reprendas al anciano, sino exhórtale como a padre; a los más jóvenes, como a hermanos;

2 a las ancianas, como a madres; a las jovencitas, como a hermanas, con toda pureza.

3 Honra a las viudas que en verdad lo son.

4 Pero si alguna viuda tiene hijos, o nietos, aprendan estos primero a ser piadosos para con su propia familia, y a recompensar a sus padres; porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios.

5 Mas la que en verdad es viuda y ha quedado sola, espera en Dios, y es diligente en súplicas y oraciones noche y día.

6 Pero la que se entrega a los placeres, viviendo está muerta.

7 Manda también estas cosas, para que sean irreprensibles;

8 porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.

9 Sea puesta en la lista solo la viuda no menor de sesenta años, que haya sido esposa de un solo marido,

10 que tenga testimonio de buenas obras; si ha criado hijos; si ha practicado la hospitalidad; si ha lavado los pies de los santos; si ha socorrido a los afligidos; si ha practicado toda buena obra.

11 Pero viudas más jóvenes no admitas; porque cuando, impulsadas por sus deseos, se rebelan contra Cristo, quieren casarse,

12 incurriendo así en condenación, por haber quebrantado su primera fe.

13 Y también aprenden a ser ociosas, andando de casa en casa; y no solamente ociosas, sino también chismosas y entremetidas, hablando lo que no debieran.

14 Quiero, pues, que las viudas jóvenes se casen, críen hijos, gobiernen su casa; que no den al adversario ninguna ocasión de maledicencia.

15 Porque ya algunas se han apartado en pos de Satanás.

16 Si algún creyente o alguna creyente tiene viudas, que las mantenga, y no sea gravada la iglesia, a fin de que haya lo suficiente para las que en verdad son viudas.

17 Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble honor, mayormente los que trabajan en predicar y enseñar.

18 Pues la Escritura dice: No pondrás bozal al buey que trilla;y: Digno es el obrero de su salario.

19 Contra un anciano no admitas acusación sino con dos o tres testigos.

20 A los que persisten en pecar, repréndelos delante de todos, para que los demás también teman.

21 Te encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo, y de sus ángeles escogidos, que guardes estas cosas sin prejuicios, no haciendo nada con parcialidad.

22 No impongas con ligereza las manos a ninguno, ni participes en pecados ajenos. Consérvate puro.

23 Ya no bebas agua, sino usa de un poco de vino por causa de tu estómago y de tus frecuentes enfermedades.

24 Los pecados de algunos hombres se hacen patentes antes que ellos vengan a juicio, mas a otros se les descubren después.

25 Asimismo se hacen manifiestas las buenas obras; y las que son de otra manera, no pueden permanecer ocultas.

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1 Timoteo

1 Timoteo 6

1 Todos los que están bajo el yugo de esclavitud, tengan a sus amos por dignos de todo honor, para que no sea blasfemado el nombre de Dios y la doctrina.

2 Y los que tienen amos creyentes, no los tengan en menos por ser hermanos, sino sírvanles mejor, por cuanto son creyentes y amados los que se benefician de su buen servicio. Esto enseña y exhorta.

Piedad y contentamiento

3 Si alguno enseña otra cosa, y no se conforma a las sanas palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad,

4 está envanecido, nada sabe, y delira acerca de cuestiones y contiendas de palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, blasfemias, malas sospechas,

5 disputas necias de hombres corruptos de entendimiento y privados de la verdad, que toman la piedad como fuente de ganancia; apártate de los tales.

6 Pero gran ganancia es la piedad acompañada de contentamiento;

7 porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

8 Así que, teniendo sustento y abrigo, estemos contentos con esto.

9 Porque los que quieren enriquecerse caen en tentación y lazo, y en muchas codicias necias y dañosas, que hunden a los hombres en destrucción y perdición;

10 porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores.

La buena batalla de la fe

11 Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato,

14 que guardes el mandamiento sin mácula ni reprensión, hasta la aparición de nuestro Señor Jesucristo,

15 la cual a su tiempo mostrará el bienaventurado y solo Soberano, Rey de reyes, y Señor de señores,

16 el único que tiene inmortalidad, que habita en luz inaccesible; a quien ninguno de los hombres ha visto ni puede ver, al cual sea la honra y el imperio sempiterno. Amén.

17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos.

18 Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos;

19 atesorando para sí buen fundamento para lo por venir, que echen mano de la vida eterna.

Encargo final de Pablo a Timoteo

20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia,

21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

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2 Timoteo

2 Timoteo SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO

SEGUNDA EPÍSTOLA DEL APÓSTOL SAN PABLO A TIMOTEO

INTRODUCCIÓN

Fecha y lugar de redacción

Esta

Segunda epístola a Timoteo

(2 Ti), discípulo y colaborador de Pablo, tiene un acento especialmente dramático. Según algunos interpretan los testimonios que encontramos en la propia carta, su redacción puede situarse en la época de Nerón, por los años 66 o 67, cuando el apóstol se encuentra preso en Roma (

2.9

1.8

16-17

).

Ya anteriormente había pasado dos años en la cárcel, en la capital del imperio; pero fueron dos años de prisión atenuada, de un régimen abierto que incluso le permitía disponer de vivienda independiente (

Hch. 28.30

). Después de esto, parece que fue puesto en libertad, y que durante algún tiempo pudo dedicarse nuevamente a su labor de apostolado en Macedonia, Creta, Asia Menor y otros lugares.

Pablo encarcelado

Más tarde, Pablo volvió a ser apresado; pero esta vez, que es la referida en

2 Timoteo

, la situación resultó por completo diferente. Él mismo dice que las condiciones de su cautiverio eran ahora tan duras que incluso se le trataba «a modo de malhechor» (

2.9

), lo cual significa, entre otros males, que estaba sujeto con cadenas (

1.16

). Y el término previsible de sus expectativas era el de una cercana ejecución: Porque «yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano» (

4.6-8

).

A la gravedad de esta situación personal del apóstol habría que añadir una gran tristeza, causada por el mal comportamiento de algunos, como Demas y Alejandro el calderero (

4.10

14

), y por verse olvidado de otros en circunstancias muy difíciles y angustiosas (

4.16

).

Es probable, además, que su salud se hubiera quebrantado en la prisión, y que careciera de la indispensable ropa de abrigo (

4.13

). Todo esto le ocurría cuando solamente tenía a su lado a Lucas (

4.11

), pues sus otros colaboradores se hallaban ausentes de Roma, entregados al cumplimiento de sus respectivas tareas y ministerios. Esa desfavorable acumulación de circunstancias explica la insistencia con que Pablo ruega a Timoteo: «Procura venir pronto a verme» (

4.9

), «Procura venir antes del invierno» (

4.21

).

Respecto del destinatario, véase la

Introducción a 1 Timoteo.

Propósito

De la presente epístola, la última del apóstol, se ha dicho que representa su testamento espiritual. En ella exhorta a su «amado hijo» Timoteo (

1.2

) a mantenerse fiel y a no avergonzarse de ser testigo de Jesucristo (1.6—2.13). Y le encarga que anuncie con diligencia el evangelio (3.14—4.2), que amoneste con prudencia a los creyentes (

2.14

), que los corrija con humildad (

2.24-25

) y que esté dispuesto a hacer frente a las penalidades «como buen soldado de Jesucristo» (

2.3

2.9

3.12

4.5

).

La epístola también previene a Timoteo contra conductas desviadas que algún día podrían llegar a introducirse en la iglesia, cuando gente con «apariencia de piedad» (

3.5

), «hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe» (

3.8

), se «apartarán de la verdad… y se volverán a las fábulas» (

4.4

).

Ante el previsible próximo final de su vida (

4.6-8

), el apóstol aconseja a su discípulo acerca del mejor cumplimiento de la responsabilidad pastoral que le había encomendado: «que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos» (

1.6

); «esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús» (

2.1

); «haz obra de evangelista, cumple tu ministerio» (

4.5

).

La carta concluye con una serie de instrucciones, recuerdos personales y saludos.

Esquema del contenido:

Salutación

(1.1-2)

Testificando de Cristo

(1.3-18)

Un buen soldado de Jesucristo

(2.1-13)

Un obrero aprobado

(2.14-26)

Carácter de los hombres en los postreros días

(3.1-17)

Predica la palabra

(4.1-8)

Instrucciones personales

(4.9-18)

Saludos y bendición final

(4.19-22)